martes, 27 de abril de 2010

sonrisa



Los labios de la mujer están brillando a la luz del sol, reflejando luz de alta densidad en la parte posterior de la retina del hombre, (…)
Después de unos 30 segundos –después de que varios cientos de billones de partículas de luz reflejada han entrado a los ojos del hombre y han sido procesadas- la mujer dice hola. Inmediatamente, las moléculas de aire son comprimidas, partiendo de sus cuerdas vocales y viajando en un movimiento como de resorte hasta los oídos del hombre. El sonido hace el viaje desde ella hasta él (20 pies) en un cincuentavo de segundo.
Dentro de cada uno de sus oídos, el aire vibrante rápidamente cubre la distancia hasta el tímpano, una membrana oval de unas 0.3 pulgadas de diámetro inclinada 55 grados respecto al piso del canal auditivo, empieza a vibrar a su vez y transmite su movimiento a tres diminutos huesos. De allí las vibraciones agitan el fluido de la cóclea, que se curva en espiral como caracol de dos y media vueltas.
Dentro de la cóclea, los tonos son descifrados. Aquí, una membrana muy delgada ondulada en consonancia con el turbio fluido y a través de esta membrana basilar corren diminutos filamentos de diversos gruesos, como cuerdas en un arpa. La voz de la mujer, desde la distancia, está tocando esta arpa. Su hola empieza en los registros bajo y eleva su tono hacia el final. En respuesta precisa, los filamentos gruesos de la membrana basilar vibran primero, seguidos de los más delgados. Finalmente, decenas de miles de cilindros salientes de la membrana basilar conducen sus temblores particulares al nervio auditivo.
El mensaje de hola de la mujer, en forma eléctrica, corre por las neuronas del nervio auditivo y entra al cerebro del hombre a través del tálamo hasta una región especializada de la corteza cerebral, para ser procesado.
Finalmente una gran fracción de los billones de neuronas en el cerebro del hombre es implicada en el cómputo de los datos visuales y auditivos recién adquiridos. Los canales de sodio y potasio se abren y se cierran. Las corrientes eléctricas corren por las fibras neuronales. Las moléculas fluyen de una terminación nerviosa a la siguiente.

Todo esto se sabe, lo que no se sabe es por qué, después de casi un minuto, el hombre se aproxima a la mujer y le sonríe.


Extracto de “Sonrisa” de Alan Lightman. Profesor de física del Massachussets Institute of Technology